Empleados · Rutinas

Rutinas: que trabaje sin que se lo pidas

Una rutina es un encargo que tu empleado ejecuta solo, cada día a su hora: la ronda de cobros, el parte del buzón, el radar de ayudas nuevas.


Para qué sirve

Es la diferencia entre un empleado que responde cuando le hablas y uno que te trae el trabajo hecho a primera hora. Cada mañana te deja un parte corto: qué facturas toca reclamar hoy, qué correos merecen respuesta, qué ayuda nueva encaja con tu empresa.

Nacen apagadas — a propósito

Cada empleado trae una rutina sugerida, pero desactivada: no gasta ni un crédito hasta que tú decidas. Cuando sus respuestas te resulten útiles y te fíes de su criterio, la enciendes.

Qué cuesta

Cada ejecución consume créditos como una conversación corta. Las rutinas están pensadas para ser baratas: si no hay nada nuevo que reportar, el empleado lo dice en una línea y no gasta más. Tú controlas cuántas tienes encendidas.

Preguntas frecuentes

¿La rutina hace cosas sin mi permiso?

No. Prepara y te propone (borradores, avisos, listas), pero lo que envía, publica o mueve dinero sigue esperando tu visto bueno, igual que en una conversación normal.

¿Puedo tener varias rutinas?

Sí, y personalizarlas. La sugerida es un buen punto de partida; luego puedes ajustar la hora, la frecuencia o el encargo a tu manera de trabajar.

¿Y si me satura de mensajes?

Apágala o cambia su frecuencia en el mismo sitio. Nacen diarias porque es lo más útil sin resultar pesado, pero mandas tú.


Ver también: cómo sacar el máximo partido a tu empleado.